viernes 26 de junio de 2009

Hasta siempre

Se acabó.

Lo siento.

He de dejar de lado esta web.

Puedo decir que ésta es la penúltima de las entradas. Como cuando digo que éste es mi penúltimo botellín, o mi penúltima mujer... todos sabemos que la última es siempre antes de morir.

Aún me queda mucho para morir.

Pero a esta web no tanto. Empezamos hace más de un año. Año y medio para ser exactos. Me avergüenza mi primer escrito, que por cierto no está aquí, y no lo borraría si no fuese por el significado que tiene para mí. El tiempo otorga experiencia y ello, entre otros, ha hecho que acabemos escribiendo incluso en verso. Algo inimaginable en nuestros comienzos.

Todavía recuerdo, como si fuese ayer, la sorpresa que me dio Salva una tarde de enero. Buscábamos como locos, lectores que apreciasen el poco o nulo valor literario de nuestras composiciones...

Y otra vez el tiempo; tiempo que nunca se parará, tiempo que hizo que cambiásemos poco a poco, sin casi notarlo. Tengo que despedirme, en nombre de mi buen amigo Salva, en nombre de mi buen amigo Kafé, en nombre de mi buen amigo FoxDie, en nombre de "El Apalanque".

No quiero exterderme mucho más. Ésto, ha sido algo que pasará al recuerdo de todas nuestras vidas. A la mía, la tuya, y la de los que entraron y consiguieron vibrar con la percepción sensorial de letras que no pasaban desapercibidas en su paseo por el alma.

Si ustedes fueron capaces de sentirse identificados con sólo una frase de cerca de cien relatos, poemas, y demás que se ha publicado aquí, yo, y todos los que sienten y quieren como siento y quiero yo, ya podemos sentirnos grandes.

Muchísimas gracias. Un fortísimo saludo, abrazo y beso a todos. Gracias de verdad.

Por cierto, no he dicho el motivo de por qué nos vamos...

He creado otro El Apalanque.

(Click en la foto)


Espero que les guste lo mismo, o más que éste.

Un fuerte abrazo, ahora en serio =).

jueves 25 de junio de 2009

Tú eres el motivo

Escucha atento, padre.


Cogí una mano y le robé sus dedos

para poder contar cuantos más trofeos

por ese cambio a mejor de reo

por ese negocio entre lucha y deseo.


Me acosté en un burdel de recuerdos

y dibujé en un papel un beso del pasado,

soñando, los años de cuando era niño,

el chaval que robaba miradas;

el chaval que otorgaba luz y cariño;

ese rufián desvergonzado,

ese humilde joven que despertaba guiños,

aquel que repudiaba cualquier desamparo.


El despertar trajo consigo

una profunda reflexión.

Me confirmaron mis latidos

que las piedras del camino

son base del pundonor

más grande apetecido.


Va por ti, papá, que sé que me lees

con entusiasmo y desparpajo.

Me quedó claro cuando dijiste

que a todo, se llega con trabajo.

Te lo voy a demostrar,

te lo digo, con lágrimas en los ojos.

Sé que no voy a fallar,

el enemigo, son todos mis despojos.

Confía en tu despavorido hijo.

Confía en el que seguirá tus pasos,

no los de senderos enojados,

sino los de arduo sacrificio,

los que permiten mi todo,

los que te dejan atado

para que yo viva tranquilo

para que tú vivas cansado.



Te pido perdón por todo el desorden. Por el de mi cuarto, y por el de mi vida en general. Como excusa, sólo puedo añadir que vivo como escribo, a veces me perdonan, a veces tengo que perdonar, lo mismo escribo a lo narrativo, que te suelto una soleá.


Acuérdate de este recóndito quehacer,
será gracias a éste
nuestro brindis de whisky irlandés.

miércoles 24 de junio de 2009

Al mal tiempo...

A pesar de que llueva, a pesar de que haya nubes, a pesar de todo, y por encima del mal tiempo, siempre estará el sol. Si él te falla, llegaré yo.