Tengo prisa, he provocado cuatro
accidentes de tráfico; corriendo por los pavimentos sevillanos tiré un sombrero que contenía limosnas de los
rumanos que idolatran a Steve Urkel; corría por las calles de tal forma que hasta el mismo
Asafa Powell quedaría atrás sorprendido y chorreando micciones de mi órgano sexual masculino (y muy masculino que es); mi madre me está aún pegando voces por haber roto tres puertas y haber acolchado la pared recién pintada de mi largo pasillo en nada más y nada menos que tres ocasiones, dejando el pasillo preparado para que venga algún
programa de televisión y se forre arreglándolo. Pido perdón a Asafa, a mi viejecita, a los rumanos, a las víctimas de los accidentes, pido perdón a todos ellos. Lo siento. De verdad. Pero, os juro, que tengo un porqué.
Por favor señores, si os dicen de quedar en la puerta del Apalanque, no os lo creáis, es mentira. Es materialmente imposible quedar físicamente en un lugar de internet. Si os comentan que en el Apalanque las cosas están muy bien de precio, tampoco caigáis, es mentira, aquí es todo gratis, por y para ustedes. Si os vienen con monsergas tipo, -¿el Apalanque abre los domingos?-, dejad a un lado estúpidas dudas, pues esto está abierto siempre. No puedo respirar aún, y esta vez no derramo lágrimas sino sudor. Ustedes no me ven pero estoy de los nervios. Vamos a tener que recurrir a los juzgados si hace falta. Señores, por favor, si os dicen que hay otro apalanque, no os lo creáis, es solo una ilusión óptica. Científicos de todo el mundo se han reunido para certificar nuestra única y auténtica existencia. Están a un paso de demostrarlo. Creo que no podré esperar sus resultados, yo y mi mechero haremos el resto.

Sólo existe un Apalanque, que se escribe con Q... y que es único en el mundo...